{017} Mi pie izquierdo
Hoy me he levantado con el pie izquierdo. Casi me atrevería a decir que ayer ya me acosté con el pie izquierdo, porque las cosas no me han salido como deseaba desde antes de levantarme. He tenido una pesadilla horrible a la que aún estoy dando vueltas en busca de una interpretación coherente. Me he levantado dos horas y media más tarde de lo que había previsto porque el despertador no ha sonado. Esto me ha impedido hacer algunas cosas que tenía programadas para hoy.
Por lo menos he podido desayunar tranquilamente viendo Mujeres enamoradas, una de las primeras películas de mi idolatrado Ken Russel y absolutamente recomendable. Verla me ha hecho olvidar en parte el caótico comienzo del día y, sobre todo, El Señor de los Anillos: Las Dos Torres, el tostonazo de película que me tragué ayer en el cine. Lo que le pasa a esta película no difiere mucho del resto de superproducciones americanas, que tiene muchos efectos especiales, pero su contenido es más bien escaso. Se me hizo larga como un día sin pan. Entre lo poco que encontré interesante, destaca la presencia fugaz de David Welham, protagonista de Mejor que el sexo, una de mis películas fetiche.
Después me he puesto a buscar ofertas de trabajo interesantes en infojobs.net. Entre otras cuantas ofertas, me he inscrito en una de ayudante de un departamento de marketing. En la página de inscripción, además de lo típico, como la carta de presentación, idiomas, etc., había que contestar dos curiosas preguntas:
1. Di para que sirve una impresora, una silla y un bolígrafo.
2. Si estuvieras en el País de las Maravillas y pudieras elegir el trabajo que más te gustase, ¿cual sería este?
Las he contestado y he enviado la inscripción. Veinte minutos después ya había sido descartado. El estado de mis candidaturas en infojobs.net es ya una interminable lista de ofertas de empleo clasificadas como Pendiente o con un Descartado. ¿Para cuando un Preseleccionado? Estoy harto.
Además, mi jornada en el videoclub ha sido desastrosa. Otra vez he vuelto a encontrarme con una montaña de películas sin devolver. He llamado a los clientes que las alquilaron y todos me han dicho que esa película no la han alquilado nunca, o que ya la han devuelto, o ni siquiera me contestan. Por supuesto, para el jefe la culpa es nuestra y no del cutre y arcaico sistema de alquiler que tiene instalado.
Hoy he sentido odio hacia este trabajo. Quiero un salario decente con pagas extra en verano y Navidad. En este trabajo, la paga extra no está prorrateada, más bien está rateada. Quiero decir con esto que brilla por su ausencia. Quiero un horario normal que me permita cenar viendo el informativo de Lorenzo Milá, no Crónicas Marcianas. Quiero librar los fines de semana, por lo menos una vez al mes... En definitiva, que quiero trabajar para vivir, no vivir para trabajar. Los dependientes de este país algún día deberíamos sublevarnos.