{013} Presidiarias
Hoy he llegado media hora tarde a trabajar. Debería decir que ha sido culpa mía, pero no me da la gana. La culpa es de quien ha tenido la genial idea de cerrar el Coso al tráfico y del consiguiente atasco monumental en todo el centro de la ciudad. Me he pegado casi una hora en un autobús urbano. El horror. Nunca solucionaré mis problemas de puntualidad mientras viva en esta ciudad.
Además, ayer tuve un día de perros. La clientela estuvo de lo más impertinente. Un cliente vino preguntándome si vendía posters de Manolo Escobar, actor que a su padre le encanta y quería regalarle uno. Otro cliente me pidió películas de Luis Buñuel, pero películas de Buñuel de las de verdad. Le pregunté que cuales eran las películas de Buñuel de verdad, y me contestó que por ejemplo una en la que salen ovejas.
Anécdotas en este videoclub hay a cientos. Una vez vino una colombiana diciendo que quería una película de presidiarias, con mujeres que se arañan y se tiran de los pelos. Le di Condenada, de Sharon Stone y Rob Morrow, y se fue tan contenta.
Pocos días después volvió acompañada de su novio a por otra película. Por alguna razón que desconozco, se pusieron a discutir delante de todo el mundo. Llegaron a pegarse. Mi compañera y yo estábamos que no sabíamos si llamar a la policía o no.
La discusión se zanjó cuando el novio arrojó contra el suelo su Nokia 3210, que se rompió en mil pedazos. Y mientras mi compañera B marcaba en el teléfono el número de la policía, la colombiana me decía con lágrimas en los ojos que le iba a matar, que era colombiana y no le importaba matarle y pasar el resto de su vida en la cárcel.